viernes, 22 de abril de 2011

Prefacio

Este fin de semana, el cual es el primero de descanso después de unas cuantas semanas de intenso trabajo y estrés laboral y emocional, decidí aprovechar para abrir este blog y presentar a ustedes, mis nuevos y flamantes e-lectores, mis puntos de vista sobre los temas que (me) aquejan y (me) entretienen a la gente que como yo, están ingresando en una etapa muy especial de sus vidas, y con esto me refiero a la edad de los treintas.

Consideré este tema debido a que, desde mi perspectiva, los treintañeros estamos parados en un punto de la montaña de la vida, en el que poseemos una combinación muy particular de juventud y experiencia, no somos tan viejos como para jubilarnos, ni tan jóvenes como para cocernos al primer hervor. Alguna ocasión escuché esa frase de que los treintas son los nuevos veintes y comprendí que estamos viviendo en una época muy particular que esta sufriendo cambios sociales de los cuales apenas nos estamos percatando. Y mi tarea será descifrarlos y presentarlos disecados bajo la lupa del mas riguroso y meticuloso rigor científico posible. Mentira, solo quiero tocar temas y quizás entretener a mi par de lectores que llegaré a tener algún día :)

En el aspecto personal y aprovechando que este es un post de inauguración, debo comentar que siempre quise escribir, desde pequeño me han atraído los libros y las revistas, soy buen aficionado a la lectura, sin embargo un sentimiento de apatía, aderezado con un poco de temor al que dirán y a lo desconocido, me disuadieron de intentar ingresar al fascinante mundo de la comunicación escrita. Pero ahora, con la seguridad y confianza que mis 32 años cumplidos de experiencia me han conferido, es que decidí emprender esta aventura y compartir con ustedes mi particular opinión sobre temas que irán surgiendo poco a poco, y que espero comiencen a fluir conforme mi habilidad para trasladar las ideas al papel, o mejor dicho, a la pantalla retroiluminada de mi dispositivo, comience a incrementarse.

Y finalmente, como en cualquier exitosa inauguración que se precie de serlo no deben faltar los tragos de cortesía, me levantaré de mi cómodo sillón y me serviré el segundo de la noche, no sin antes despedirme y desearle a todo el mundo que tengan unos felices días de descanso.

Au revoir (por hoy)